Panettone todo el año

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El panettone está de moda. Este pan dulce de origen italiano típico de la época navideña, que ya se ha popularizado a todo Europa, está conquistando la atemporalidad en su consumo a una velocidad estratosférica. Ya no hace falta que nos esperamos a la Navidad para comer panettone, cada vez hay más hornos y pastelerías que lo elaboran todo el año, porque los consumidores lo reclaman.

El Concurso Mejor Panettone Artesano de España 2020 ya ha abierto su convocatoria, está dirigida a maestros panaderos y pasteleros artesanos en activo de toda España, y se premiará a la mejor elaboración. El 12 de noviembre en la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona sabremos quién es lo ganador.

Elaborar un panettone tradicional y artesanal requiere, como mínimo, tres días. Desde que se empieza a elaborar la demasiada madre y hasta que lo panettone está frío y listo para comer pasan, nada más y nada menos, que 72 horas.

El panettone tradicional consiste en una masa tipo bollo, con pasas y otras frutas confitadas. Se elabora con ingredientes básicos pero que tienen que ser de buena calidad para obtener el mejor resultado. Así pues, además de azúcar, huevos y mantequilla, la harina tiene que estar muy elegida y con una combinación de fuerza que aporte una elevada proporción de gluten y dé elasticidad a la masa.


Actualmente maestros panaderos y escuelas profesionales ofrecen cursos para aprender a elaborarlo, tanto a casa como el obrador.

La harina es uno de los elementos más importantes y desde Moretó os recomendamos que si queréis probar de hacer esta dulce en casa uséis una buena harina de fuerza, que podréis encontrar en los establecimientos y supermercados de proximidad.

 

¿Sabéis de donde viene el panettone?

El Panettone tiene como origen Italia, y tiene varias versiones sobre su historia. La leyenda más conocida es la que dice que el panettone nació a la corte de Ludovico El Moro, señor de Milà desde 1494 a 1500, por la noche de Navidad. Se explica que el Duque celebró la Navidad con una gran cena, llena de deliciosos platos dignos de la riqueza de la corte milanesa. Los postres sería la natural conclusión de tan lujoso banquete, pero, en el momento de sacarlo del horno, el cocinero se dio cuenta que se había quemado.

Hubo un momento de terror a la cocina de Ludovico, pero afortunadamente el ayudante de cocina, denominado Antonio, había pensado utilizar las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a casa. Dada la situación, el joven Antonio propuso al cocinero servir su pan como postres. Era un pan dulce muy muy subido, pleno de fruta confitada y mantequilla que fue llevado inmediatamente al Duque. El inusual postre tuvo un enorme éxito y Ludovico preguntó al cocinero quién lo había preparado y qué era su nombre. El cocinero le presentó al Duque el joven Antonio, que confesó que estos postres todavía no tenían nombre. El señor entonces decidió denominar «Pane de toni», que con los siglos se convertiría en panettone.

 

 

 

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